UN HASTA LUEGO

A  EDUARDO GARCÍA MOURE

 

A las 8.00 p.m. del día 23 de Abril de 2018 en la ciudad de Maracay,  Estado Aragua-Venezuela, falleció de muerte súbita. (Cardiopatía Isquémica) Eduardo García Moure ex dirigente sindical de dilatada trayectoria en el quehacer social, quien dedicara  la mayor parte de su vida a la lucha por la redención y conquistas del Movimiento de los Trabajadores, empeño que comenzó desde adolescente en su Cuba natal. Hijo de Manuel  García Suárez y Zaleta  Moure Ledo (gallegos), inmigrantes españoles, que procrearon una familia numerosa de 15 hijos en la llamada Habana Vieja. Eduardo nace un 6 de febrero de 1933 y recibe desde su modesta infancia sus padres, una instrucción y educación que le permitiría junto a sus hermanos forjarse como un hombre de bien.

Sus primeras tareas para ayudar al hogar fueron como mensajero  repartidor de periódicos y volantes en la zona donde  vivían, también fue monaguillo en la iglesia de San Francisco hasta que a los  14 años se inició en el mundo laboral comenzando a trabajar en una de las tiendas por departamentos más importantes de la ciudad de la Habana: la Filosofía, alternando con sus estudios primarios y luego secundarios en el Instituto No.1 de la Habana.

Al pasar los años, movido por sus inquietudes sociales se hace militante de la Juventud Obrera Católica (JOC) en el año 1949, habiendo bebido del rico manantial del  Humanismo  Cristiano, organiza el primer sindicato de empleados de la tienda “La Filosofía”.

Al producirse el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952. Eduardo se une a la lucha contra la dictadura, para derrocarla y participa en 1955 en la Huelga Bancaria. La primera de gran envergadura contra el régimen.

Dos años después se produce una huelga Nacional en  1957 y García Moure desde la Habana apoya el pronunciamiento que comenzó en la provincia de Oriente, a partir de entonces se separa de la JOC pasando a militar en el Movimiento de Liberación Nacional 26 de Julio (M26) y en el  Frente   Obrero Nacional (FON).

El 9 de abril de 1958, participa en la gran Huelga   General promovida por el Movimiento 26 de Julio con un lamentable saldo de numerosos muertos y heridos.

El 31 de diciembre de 1958 junto a otros dirigentes obreros, organiza la Huelga General que facilita el triunfo de la Revolución, produciéndose la salida definitiva del dictador.

En los albores de la Revolución triunfante en 1959, fue electo Secretario General del Sindicato de Empleados  y Obreros del Comercio de La Habana y su vez fue electo Vicepresidente de la Federación de Trabajadores del Comercio de  Cuba y Delegado al X  Congreso, (primer Congreso Revolucionario), celebrado en noviembre de 1959.

Promotor de la creación de las primeras Milicias Revolucionarias en su Sector.

Fidel Castro, personalmente, interviene el  1er. Congreso Revolucionario y usurpa las decisiones de sus delegados con lo que se indica el camino torcido de la Revolución. Eduardo junto a otros dirigentes de la JOC, del Frente Obrero Nacional  e independientes,  disiente de aquellas actuaciones y coopera en la fundación  del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) convirtiéndose en su Organizador Insurreccional participando en numerosas acciones contra el totalitarismo comunista, refugiándose en la clandestinidad, siendo perseguido y acusado de grandes sabotajes acreditados al MRP hasta que luego de la invasión norteamericana de Playa Girón (Bahía de Cochinos) no tuvo otra alternativa que asilarse en la Embajada de Venezuela. Después de una estadía bastante prolongada, logra salir para Venezuela vía Curazao y de allí pasa a Miami para reunirse con su esposa e hijos que habían logrado salir de Cuba  por Jamaica.

En Miami se incorpora al Centro de Información Sindical  (CIS) junto a José de Jesús Plana, Carlos Moris  y otros compañeros sindicalistas asumiendo tareas de formación e información para los cubanos  trabajadores de esa localidad, a fin de permanecer actualizados sobre la marcha de la situación cubana que se tornaba cada día peor. Para Eduardo su meta es  Venezuela y allá regresa para reencontrar a Emilio Máspero a la sazón Secretario Ejecutivo para el área del Caribe de  la Confederación   Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos (CLASC) que lo invita a incorporarse a la lucha sindical en Venezuela, cosa que acepta siempre pensando en Cuba; a partir de entonces se inserta de manera definitiva en el sindicalismo latinoamericano promoviendo el Sindicato de Tiendas de Comercio de Caracas y la Federación del Comercio de Venezuela que fue la base para impulsar la creación de la Federación Latinoamericana de Trabajadores del Comercio para América Latina (FETRALCOS).

Durante su pasantía  por Miami 1962-63 percibió en carne propia las dificultades para continuar la lucha desde ese espacio entonces dominado por los norteamericanos, tanto, que fue duramente interrogado por las autoridades primero y después invitado a trabajar con ellos, a lo que se negó rotundamente. En esa etapa decidió definitivamente radicarse en Caracas para dedicarse a sus pasiones, las grandes tareas del sindicalismo latinoamericano y “Por Cuba y los Trabajadores”.

En octubre de 1966 durante el V Congreso de la CLAT en  Panamá fue electo Secretario Ejecutivo para el Caribe y en 1971 en el VI Congreso celebrado en Caracas fue electo Secretario General Adjunto a cargo del Departamento de Organización (DOR).

En noviembre de 1977 en el  VII Congreso CLAT resulta  reelecto. En esos momentos la situación cubana era compleja por la enorme cantidad de presos políticos sumado a un buen número de ellos con bajas y medianas condenas ya liberados, pero que seguían siendo hostigados por el régimen y trataban de salir del país. Por recomendación del escritor Gabriel García Márquez, gran amigo del dictador Castro y otros factores afines al gobierno, éste convoca un diálogo con la Comunidad Cubana residente en el exterior y Eduardo acepta la propuesta con el beneplácito de la CLAT a fin de lograr la liberación de sus compañeros presos y expresos del MRP en Cuba entre otros. Se integra a un grupo  en Venezuela y con compatriotas de Miami y otras latitudes componen  una primera  Comisión de 75 integrantes que discuten las condiciones del proceso y en 1978 regresa a su Patria para cumplir su promesa de no abandonar a los insurrectos, cosa que logra con creces con el apoyo de los gobiernos venezolanos de aquellos años, que conjuntamente con la comunidad cubana de Venezuela recibieron en este país más de mil familias en busca de libertad.

Su lucha sindical no se detiene y en 1982 en el VIII Congreso  de la CLAT con sede en Bogotá, vuelve a ser reelecto, lo mismo ocurre en  el inolvidable IX Congreso de Mar del Plata donde el tema de Cuba puso en peligro el desarrollo del evento por la interferencia de los Tupamaros Uruguayos en contra de los cubanos demócratas que llevaban una sólida delegación. El Buró de la CLAT encabezado por nuestro líder Emilio Máspero rechaza con firmeza estas pretensiones de los sureños simpatizantes del régimen de la Habana.

La historia continúa en el X Congreso en Praia Grande-Brasil donde Eduardo repite como Secretario General Adjunto y es acompañado de una nutrida delegación de la Solidaridad de Trabajadores Cubanos (STC) que presenta el excelente documento de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba “El amor todo lo espera”.

En 1994 se realiza un encuentro en Panamá al más alto nivel del sindicalismo, entre la CLAT  y la ORIT en base a un programa de acción para la unidad que no logra concretarse y en mayo de 1998, se dan los primeros pasos en Montevideo Uruguay, para la unidad del mundo sindical.

El 31 de mayo del 2000 fallece Emilio Máspero el inconmensurable líder y dirigente de la CLAT ante esa irreparable  pérdida, el 26 Consejo Latinoamericano  extraordinario, que tuvo lugar en República Dominicana en octubre del 2000, elige como su sucesor a Eduardo García con un equipo de 5 compañeros como Secretarios Generales Adjuntos, comenzando una nueva etapa para la organización regional.

A partir de estos años y a propósito del 50 Aniversario de la ORIT, en su Congreso realizado en Washington, la CLAT envía un mensaje de salutación proponiendo comenzar con un proceso unitario. El Congreso aprobó la propuesta y responde positivamente para dar comienzo a este desafío.

En el año 2002  se acordó un programa  de reivindicaciones y acción común   que es firmado por Luis Anderson, Secretario General de la ORIT y Eduardo Secretario General de la CLAT . Ese mismo año en la reunión del Comité Confederación Mundial del Trabajo, (CMT) participando Eduardo como Vicepresidente,  se acuerda el inicio formal de las conversaciones entre las conversaciones entre la CMT, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOLS) y otras organizaciones de la Federación Sindical Mundial (FSM) y las no afiliadas internacionalmente, para construir la unidad sindical mundial.

En 2004 se celebró en Brasilia - Brasil el XII Congreso de la CLAT el primero del Siglo XXI y el último, donde Eduardo volvió a ser reelecto, con un Secretariado  que sería el responsable de llevar a cabo el proceso  de unidad regional.

En 2005 en un Congreso Extraordinario de la CMT realizado en Houffalize, Bélgica en el mes de noviembre, se decidió la disolución de la CMT y la fusión  con  la CIOLS.

La Confederación sindical Internacional producto del proceso de unidad en marcha, nació el  1 de noviembre de 2006 en Viena - Austria se creó la Confederación Sindical Internacional y la STC así el CUTC fueron admitidas como miembros asociados.

En marzo de 2008, con sede en la ciudad de Panamá se celebran: el Congreso de disolución de la CLAT y el Congreso Constitutivo de la Confederación Sindical de Trabajadores de Las Américas, que da comienzo  a la unidad Sindical de esta importante región, donde Eduardo García fue factor fundamental. Durante su desarrollo se rinde homenaje a tres dirigentes que hicieron posible culminar el proceso unitario: Luis Anderson QEPD, Secretario General de la ORIT, Emilio Máspero QEPD, Secretario General de la CLAT (recibió el reconocimiento su viuda) y Eduardo García Moure, hoy fallecido.

Sin desmerecer el evento unitario señalado, la CLAT contaba con dos valiosos instrumentos políticos; uno, La Universidad de Trabajadores de América Latina UTAL “Emilio Máspero” y dos, El Instituto Latinoamericano de Cooperación y Desarrollo (ILACDE) ambas entidades perfectamente legales y reconocidas con un valioso patrimonio físico e intelectual a los que debía dárseles un nuevo destino, por lo que se consideró necesario reactivar su quehacer institucional en función de las organizaciones Ex CLAT sin desmedro de la CSA, donde todos o la mayoría estaban afiliados. A tales efectos y con la anuencia de los dirigentes latinoamericanos-caribeños se reformulan orgánicamente ambas organizaciones en Bogotá Colombia, resultando electos, Eduardo García Moure como Presidente de la UTAL y Julio Roberto Gómez Esguerra como Presidente del ILACDE manteniendo sus respectivas sedes, en el magnífico Complejo de San Antonio de los Altos.

Eduardo asumió su alta investidura que duró hasta el 2011 con aciertos y desaciertos que motivan su salida definitiva en una asamblea extraordinaria realizada en Panamá. En adelante, dedicaría su vida a asesorar organizaciones en Venezuela como el Movimiento Laborista, organizaciones de jubilados y pensionados y es requerido para asumir la Presidencia de la Confederación Latinoamericana de Jubilados y Pensionados y Adultos Mayores CLATJUPAM con sede en República Dominicana. Cargo que ocupó hasta la fecha de su fallecimiento.

A nivel afectivo, contrajo nupcias en dos oportunidades, con Zoraida e Irene, le acompañaron además en otros momentos de su vida, Gilda y Teresita, finalmente, se despide de este plano, con la compañera Silvia a su lado.

Su obra como dirigente encarna un grito de liberación en la defensa de los débiles y de los oprimidos, por la justicia social, por el respeto a la dignidad humana, a la igualdad; por el derecho al trabajo, a la educación y a la cultura, por el fortalecimiento del Movimiento de los trabajadores para lograr una verdadera democracia; por la integración de los pueblos, por la Comunidad Latinoamericana y Caribeña de Naciones, por la Paz, la Solidaridad y la Justicia Social.